miércoles, 5 de abril de 2017

La época que nos tocó vivir.



La época que nos tocó vivir es más que un manto oscuro que cubre a los ojos que miran al cielo.
No quiero ser solo un testigo mudo de las atrocidades de una estirpe que no le importa ver el sufrimiento ajeno.
Nos hemos acostumbrado a ver morir a la tierra.
Sangramos al bosque hasta dejarlo sin la oportunidad de poder adornar al mundo junto con las brillantes estrellas.
Ya no reímos con esa alegría que se contagia tan solo  con una tierna mirada.
Preferimos gozar del abandono que imponen con fuerza los otros seres que son oscuros.

Esos que construyen con muros una división de los sueños para acabar con una hermosa mañana.
La época que nos tocó vivir es un tiempo lleno de angustia y dolor sin sentido.
En donde sólo codician a la alegría que se esfuerza en sembrar lo que es bueno.
Ya no me impresiona ver caer en pedazos a los ladrillos de una civilización que nació sin amor a todos los otros.

Vez tras vez se repite la misma historia en todos los rincones que respiran en la tierra.
Hasta el mismísimo cansancio de mi conciencia veo a la muerte que se pasea frente a nosotros desafiante.
Nada le impide en su delirio asesinar a unas manos tiernas que desean solo amar a sus hijos.
La época que nos tocó vivir tiene un olor fétido de puras desgracias que no quieren que vuelvas a ver la luz con un sueño posible.

Me niego a ser solo un testigo inmóvil de la desgracia ajena que nunca será pasajera.
Es por eso que siembro con mucha paciencia un pequeño naranjo cerca de la puerta de mi esperanza.
Lo riego con el agua de la gratitud con la idea de que pronto a la humanidad le llegará su primavera por tanto tiempo anhelada.
Entonces sí podré correr una vez más descalzo por las gloriosas praderas de una vida que nunca se acaba.

La época que nos tocó vivir.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
05/04/2017.

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